Doce jornadas y un inicio sorprendente en primera división le han bastado al “Cubo” Torres para estar en la portada de los periódicos “más importantes” del país. Cinco goles en lo que lleva de su primer torneo le dieron a este chico de apenas 18 años la titularidad indiscutible en el club más grande de México (sí americanistas, dije el más grande). Gran remate de cabeza, movilidad, fuerza, habilidad, velocidad y un toque letal dentro del área rival son las armas más poderosas que tiene el delantero rojiblanco para levantar a estas Chivas que penosamente no habían encontrado cómo alzar la mano este torneo.
El talento indiscutible de este muchacho ha sido blanco de los medios de comunicación durante las últimas semanas (no es por presumir, pero yo se los anticipé en Afición hace tres meses) e inevitablemente surgieron las comparaciones con el último ídolo y goleador de Guadalajara: Javier Hernández. Que si tienen el mismo olfato de gol, la misma garra e infinidad de similitudes son las que le han encontrado a ambos tapatíos. Incluso, Jorge Vergara ya salió a presumir que en Chivas encontraron la formula para producir “Chicharitos” en serie.
Yo no dudo en lo absoluto de las capacidades de Erick, creo que es un delantero increíble y que sin duda va sacar muchísimos gritos de gol de mi garganta. Lo comentaba hace algunos meses, “El Cubo” a su corta edad es el presente de Chivas y podrá que cargar con esa enorme responsabilidad por un buen rato. Sin embargo, creo que las comparaciones con Javier Hernández rozan en lo ridículo. No sólo por que es demasiado pronto para hacerlas, sino también por que (con todo respeto) como “El Chicharito” no hay ni habrá otro en mucho tiempo.







