Recientemente se nombró al nuevo Presidente Deportivo del Guadalajara. Mientras mis ojos observaban dicha noticia no pude evitar soltar una carcajada frente a la pantalla de la computadora y pensar: ¿Hasta cuándo los altos mandos de las empresas del Fútbol Mexicano van a seguir tratando de hacernos creer que entre varias personas se toman decisiones importantes?Encuentro un tanto molesto que suceda esto en nuestro país. “Rafael Ortega es presidente de Chivas”; señores, todos sabemos que esto es mentira y el único ‘manda más’ ahí es Jorge Vergara. No se hace algo si no lo aprueba este señor o en su defecto su esposa (cuando al líder chiva le gana el amor). Ortega llega a cubrir un poco de las pedradas al alto mando, cosa que personas como Rafael Lebrija, Pedro Saez, Néstor de la Torre y Juan José Frangie se cansaron de hacer.
Otro ejemplo, esta vez en forma de cadena. El club América tiene como director deportivo a Jaime Ordiales para que dé la cara por los malos resultados y las compras de jugadores inútiles. Al haber escuchado la gente demasiadas excusas burdas de él, sale Yon de Luisa a las conferencias de prensa. Toda vez que ya manchó su imagen con declaraciones lamentables sigue Michel Bauer. A fin de cuentas aquí yo encuentro un resultado. Si volteamos a ver las manos del señor Emilio Azcárraga Jean, dueño de las Águilas, encontraremos que no hay rasgos de mugre. Esa es la función de los directivos de un equipo, simplemente cubrir a su líder y recibir balazos por él.