Triste es lo que sucede con el atacante colombiano Jackson Martínez, quien estará de dos a tres meses fuera de las canchas luego de que se fracturara el dedo meñique del pié derecho ante Alianza Lima en el juego de ida de la eliminatoria rumbo a la Copa Libertadores. Este hecho me dejó pensando demasiado a decir verdad. El futbol suele ser ingrato. En el país cafetalero endiosaban a este futbolista, en México no eran menores los halagos. Ahora las lesiones lo han alejado demasiado de la calidad que poseía y las opiniones ahora son: “es una decepción”.Víctimas de la mala suerte y las lesiones hay muchos. Omar Arellano o Miguel Sabah y su boleto al mundial perdido salen a relucir en este grupo de accidentados. Ahora que lo pienso, la palabra “accidente” suele referirse a algo más fuerte. Probablemente Salvador Cabañas (baleado en la cabeza hace poco más de un año), Carlos Sánchez (víctima de embolia) y César Andrade (involucrado en un accidente vehicular que le costó una pierna) piensen que son afortunados la ‘Pina’ y Sabah por sólo sufrir una debacle en su nivel futbolístico.