Triste es lo que sucede con el atacante colombiano Jackson Martínez, quien estará de dos a tres meses fuera de las canchas luego de que se fracturara el dedo meñique del pié derecho ante Alianza Lima en el juego de ida de la eliminatoria rumbo a la Copa Libertadores. Este hecho me dejó pensando demasiado a decir verdad. El futbol suele ser ingrato. En el país cafetalero endiosaban a este futbolista, en México no eran menores los halagos. Ahora las lesiones lo han alejado demasiado de la calidad que poseía y las opiniones ahora son: “es una decepción”.Víctimas de la mala suerte y las lesiones hay muchos. Omar Arellano o Miguel Sabah y su boleto al mundial perdido salen a relucir en este grupo de accidentados. Ahora que lo pienso, la palabra “accidente” suele referirse a algo más fuerte. Probablemente Salvador Cabañas (baleado en la cabeza hace poco más de un año), Carlos Sánchez (víctima de embolia) y César Andrade (involucrado en un accidente vehicular que le costó una pierna) piensen que son afortunados la ‘Pina’ y Sabah por sólo sufrir una debacle en su nivel futbolístico.
Recientemente hice una nota que lanzaba la cuestión… “¿A dónde van los desaparecidos?”, aquellos jugadores que entregaron el alma por un equipo. Hablé de Bravo y Kikín, sin embargo, ellos aún tienen futuro si se enfocaran a ello.
Tantos pensamientos futboleros me llevaron a recordar varios jugadores que brillaban y que de repente desaparecieron. Me topé con varios memorándums. Javier ‘El Pastor’ Lozano, Damián Alvarez Arcos… jugadores que probablemente pocos recuerdan. Sin embargo hay uno que muchos recordarán por su habilidad y destreza dentro del terreno de juego: José Damasceno Filho, mejor conocido como ‘Tiba’.
Me es difícil creer que algunos lo consideraban tronco. Sin embargo su trayectoria fue larga y fue pieza importante para la salvación de Celaya y Atlante cuando tuvieron problemas de descenso. ¿Qué fue de él? La respuesta es triste: La Federación lo borró del mapa. El asma le impedía jugar a tope por lo que tomaba un medicamento, el cual fue interpretado como droga por un sistema que más que despiadado es mediocre.
Triste es lo que sucedió con Jose Damasceno ‘Tiba’, triste es lo que sucede con Jackson Martínez, triste es lo que sucedió con Cabañas. Triste es: ser borrado del mapa a pesar de la gran dedicación que le pusiste a lo que amabas hacer. Esta opinión es más que nada para poner un granito de arroz incrementando un valor: Gratitud hacia aquellos que una vez en la vida te dieron una satisfacción, aunque aparente ser tan simple, como anotar un gol.