El pasado viernes 11 de febrero, los dos equipos de la televisora más importante de México se enfrentaron. América y Necaxa, por supuesto, no son ajenos a críticas cuando se enfrentan. No culpo a los aficionados de otros equipos, e incluso, a los de las escuadras en cuestión de no creer más en este partido. Y sí, no queda en el aire aquella final en el 2002 cuando América se coronó campeón después de 13 años sin serlo. Seamos sinceros, qué preferimos ¿Un equipo que gane o pierda por méritos en la cancha, o un equipo que gane o pierda por lo que se juega a futuro? Con esto me refiero a un partido arreglado en un escritorio.
Y es que ya es demasiado que sean los dueños de los equipos que, extraoficialmente, armen los calendarios para cada torneo para que, por encima de eso, que sean dueños de hasta tres equipos en primera división. A todo esto, ¿Dónde queda la credibilidad de nuestro fútbol? Sinceramente, no creo que el nivel de competencia de nuestro fútbol sea el más adecuado para que, por encima, los directivos y dueños tengan un papel más importante que el de los jugadores.
En esta ocasión le tocó perder al América pero, ¿No era un tanto lógico? Esto después de que Necaxa no había sumado ningún triunfo en lo que va del torneo y más cuando el América comenzaba a mostrar, ligeramente (muy ligeramente) un mejor fútbol. Claro, tampoco echaremos toda la culpa a la situación pero es que, cada vez, es más triste ver un fútbol "sin sabor" y sin las emociones que este deporte debe hacernos sentir.
Olvidemos la final del Torneo de Verano de 2002 (América 3-2 Necaxa) o el descenso del equipo de Aguascalientes; incluso, el partido del viernes pasado. No se trata de buscarle tres pies al gato, pero con esta corrupción deportiva, como yo le llamaré, qué podemos esperar de México en torneos deportivos, cuando no se muestra el verdadero nivel de los atletas. Y, a todos los periodistas poco serios, no se engañen, ni siquiera con crónicas emocionantes y con palabras con un tono de apoyo al equipo victorioso logran engañar a la afición, cada vez más enterada de toda esta trampa.
Repito, no se trata de quejarse porque un equipo o el otro resultó perdedor, no se trata de buscar pretextos ante el mal funcionamiento de una escuadra, tampoco se trata pretender que el juego fue bien planteado por el ganador. Se trata de mejorar, se trata de realmente merecimiento, se trata de goles, se trata de fútbol, se trata de amor a este deporte, se trata de sentir los colores de una camiseta sin pasar por los sucios caminos que el dinero está creando. Ya basta, un poco de respeto a este maravilloso deporte, un poco de credibilidad a este fútbol, un poco de educación a esta afición. Directivos, muchas gracias por su atención.
