jueves, 3 de febrero de 2011

¡Gol económico!

El futbol ha pasado de ser un gran espectáculo para el entretenimiento del público a un gran espectáculo que genera ganancias multimillonarias para todos los clubes. Por supuesto y como muchos de nosotros podemos suponer, el futbol mexicano no es la excepción. 

Dejen fuera los contratos multimillonarios con las televisoras, dejen de lado toda la mercancía que los equipos venden. De acuerdo a un estudio hecho por Deloitte, el 30% de los ingresos de los equipos son gracias a los patrocinadores que tienen los equipos. Por supuesto, soy de los firmes creyentes que un uniforme luciría mucho más sin ningún tipo de anuncio en las calcetas, shorts o playeras, sin embargo, el ingreso debe salir de algún lado y si ésta te da entre 1.8 y 2.5 millones de dólares es una buena opción financiera.


Antes de continuar debemos aclarar que la situación entre los clubes latinoamericanos y los clubes europeos es muy diferente, ya que de estos últimos su ingreso es muy variado. Pero prosigamos con los clubes mexicanos. El estudio también reveló que los clubes necesitan de la asistencia a los estadios para poder sobrevivir, ya que de ésta depende alrededor de 37-40% de los ingresos de los clubes. Ahora suena bastante importante que todas las directivas siempre estén diciendo sobre la importancia del “apoyo” al equipo en el estadio.

Por supuesto que las finanzas de los equipos también están en cuestión de sus buenos momentos porque la mayor parte del ingreso de los equipos se resume a dos cosas: afición y patrocinadores, por supuesto sin la primera no hay la segunda. Durante una temporada difícil el primer efecto importante que se ve es la baja asistencia a los estadios. Hasta el año 2007, la afición a los estadios en México se había mantenido constante en 1.32 millones de espectadores (en las plazas más grandes) alrededor de todo el torneo. Los equipos con más asistencia en sus estadios no son mayor sorpresa: Chivas, Pumas, América, Tigres. 

Parece ser que la economía del futbol es caprichosa, pues tal como en la vida real, la economía deportiva se rige como en la vida real: por los precios, los ingresos y las expectativas. Nadie puede negar estos dos últimos hechos. Tal vez y este tipo de economía no sea como en la vida real, pues los clubes pueden controlar las propias expectativas de los fanáticos mediante un buen juego, pero si este no se tiene, la teoría económica nos obliga a decir que grandes pérdidas se avecinan en el horizonte.

Visitas

  © Diseño Web por kA Design y Ourblogtemplates.com 2010

Ir al INICIO