Recién llego a mi casa, prendo la computadora en búsqueda de alguna buena noticia futbolera, y me encuentro con que la inseguridad en México se ha hecho presente nuevamente en el fútbol mexicano, esta vez en la sultana del norte y con un extranjero que ha resultado bastante rentable para nuestro fútbol: el ecuatoriano Walter Ayoví. El jugador regiomontano fue despojado de su camioneta en la carretera.
No es raro encontrar actos delictivos y es aún menos raro saber que la ola de crímenes ha subido en nuestro país. El más vivo ejemplo de una pesadilla por la inseguridad mexicana yace en la memoria de Rubén Omar Romano, quien hace ya algunos ayeres cayó en las redes de unos secuestradores y permaneció cautivo alrededor de un mes. La AFI se encargó de liberar al técnico de nacionalidad argentina por medio de un ‘chivatazo’. Bendito dios, está tan recuperado de eso que se da el lujo de hacerle señas obscenas al público.
Otro caso que a todo el mundo le viene a la mente es el del paraguayo Salvador Cabañas, quien en medio de copas y actitudes tontas, se lió en un pleito con un sociópata que le metió una bala en el cerebro alejándolo de las canchas de por vida.
La fatalidad también se ha hecho presente en el fútbol producto de la criminalidad en México. Mirsha Serrano, ex jugador de los Tecos, fue perseguido por unos delincuentes, y al intentar huir, cayó por un barranco con su camioneta. David ‘Magic’ Mendoza fue baleado por unos pandilleros frente a los ojos de su amigo Miguel Zepeda.
Es momento de alzar la voz, porque hay demasiadas campañas a favor de la disminución de la violencia y, a decir verdad, muy pocas personas están enteradas de ello. Entre una de las personas que más se mueven para detener el alto índice de delincuencia, está Victor Manuel Vucetich, con su programa ‘Ora Ahora’. Es increíble que ni los foráneos ya puedan sentirse seguros aquí, porque más tarde que temprano, terminarán siendo ahuyentados, y no por medio de una regla de disminución de extranjeros, sino por una regla de cuidado de vida.
