jueves, 17 de marzo de 2011

¿Cómo debe festejarse un gol?

Hace algunos años, cuando la FIFA decidió castigar con 6 partidos de suspensión al jugador del Liverpool Robbie Fowler por festejar un gol como si estuviera aspirando una línea de cocaína el mundo entró en shock, no sólo porque el jugador hubiese festejado de esa manera, sino por la grave sanción que la UEFA y FIFA decidieron imponer al jugador. A partir de ahí, el mundo comenzó a preguntarse ¿Cómo debe festejarse un gol? ¿Hay acaso algún manual que muestre la “excesividad” en los festejos por traspasar la línea de gol?

Podemos remitirnos al caso del “Cubo” Torres este fin de semana, donde una seña con la que se identifica la porra del rebaño le valió el cartón rojo. Por suerte, y gracias a la magia de la tecnología, el castigo de un partido de suspensión al jugador fue quitado de la mesa. Sin embargo, el tema sigue sin resolverse. Los mexicanos no sólo somos extravagantes a la hora de vivir, sino que hemos de hacerlo todo de ese modo. Trasladando nuestra extravagancia en la vida diaria a la cancha, el mexicano se ha distinguido por ser uno de los mejores a nivel mundial en festejar los goles. ¿Quién no recuerda al gusano Nápoles con la saga de Chivas, al turco Mohammed liderando los festejos de Toros Neza o simplemente la flecha azteca de Cuauhtémoc Blanco? Con estilo particular, o no, el festejo del gol en México se ha convertido en todo un rito.


Hugo Sánchez, aquel merengue que cambió el suelo mexicano por el español para realizar sus piruetas, el pentapichichi mexicano, pensó que era buena idea cambiar las piruetas durante un partido contra el Barcelona por un leve “acomodo” de sus partes íntimas frente a la porra blaugrana. Por supuesto, la respuesta de la federación española de futbol no se hizo esperar. Hugo Sánchez fue reprimido con 2 partidos de castigo. Ni siquiera todo el poderío Madridista logró salvarlo de la sanción, Hugo polémico como siempre, recomendó a la federación hacer un manual de “higiene” que señalara específicamente que partes de su cuerpo podían tocar los jugadores a la hora de un partido. Simplemente brillante

¿En verdad debe haber reglas para festejar un gol? Me parece absolutamente ridículo tratar de reglamentar la expresión de absoluta felicidad que brinda reventar la red. Creo que es algo absurdo creer que tal desborde de emoción, gozo y pasión pueda ser puesto en un pequeño libro cuyo contenido contenga los lineamientos aceptables para festejar. Por supuesto, hay de festejos a festejos, pero creo que disfrazarse del chavo del 8 tras cada anotación como lo hacía el Chamagol no causa daño a nadie, al contrario, brinda mucho más espectáculo al partido. Desde bailar en fila, pulir los zapatos del goleador, hablar por el zapatófono, usar una máscara de luchador y usar una playera con el distintivo “Hecho en C.U.” no hacen más que brindar más emoción y alegría al juego. Bien por todos aquellos “locos” que deciden hacer de una anotación una razón más para celebrar la enorme fiesta del futbol. Tal vez deberíamos agradecer a Roger Mila el que haya festejado por primera vez un gol bailando, de ahí en adelante, las celebraciones se han extendido a lo largo y ancho de este vasto mundo. 

Me causaría gran sorpresa que en el futuro haya más festejos chocando las manos de los compañeros que “marcando” la portería contraria como alguna vez lo hiciera Cuauhtémoc Blanco, simplemente va en contra de la felicidad de anotar un gol y por supuesto, va en contra de la propia esencia del futbol.

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