Soy un aficionado chiva de corazón, quien se vio un tanto frustrado al ver como le mostraban la tarjeta roja al ‘Cubo’ Torres, y sin embargo, lo que están por leer es sólo una opinión, dejando los colores a un lado.
Me parece realmente una grosería lo acontecido, es increíble que la prepotencia de un árbitro llegue a grados tan elevados. Si bien José Luis Camargo es un estupendo árbitro asistente, que se enfoque a levantar su bandera, porque una vez más demostró que para influir en el juez central esta bastante lejos de ser un ejemplo. Ya le conocíamos antecedentes señalando penalties rigoristas, o repitiendo este tipo de marcaciones por supuestos adelantos de porteros, pero lo mostrado el sábado no es concebible.
Erick Torres lo único que hizo fue festejar con su afición por medio de una seña, y el señor Camargo, al no poder interpretarla, lo tomó como un insulto a la tribuna rival, Cuestión de enfoques alegaría él. Yo digo que antes de aseverar algo hay que estar seguros de entender el idioma y el entorno.
Sucedido esto, me vienen a la mente infinidad de señas y provocaciones a la afición que no se sancionan, con o sin justa razón. El caso más conocido en cuanto a festejos insultantes es aquel en el que Cuauhtémoc Blanco simuló orinar como un perro la portería contraria después de anotar un tiro penal.
Y en cuanto a esto de sancionar las señas obscenas a la afición estoy totalmente de acuerdo, pero por favor, con certeza y buen criterio. Lo que no estoy de acuerdo es que se le reste libertad a un jugador al realizar un festejo, ya sea quitándose la playera o usando una máscara que simbolice algo para ellos mismos; y ahora, la libertad será aún más disminuida, todo porque uno nunca sabrá cómo un juez puede interpretar la celebración. No me extraña que José Luis Camargo no haya podido seguir como árbitro central.
La última palabra pertenece a la Comisión, que dicho sea de paso respalda a Camargo. Esperemos que el Club Guadalajara apele esto, porque fundamentos tiene.
