Hace unos meses, el fútbol mexicano le decía ‘Hasta luego’ a uno de los mejores delanteros de la última década. Su nombre, Omar Bravo, su destino, la Major League Soccer de Estados Unidos. En medio de dimes y diretes, el habilidoso delantero oriundo de Los Mochis, Sinaloa, salía por la puerta de atrás del Club Deportivo Guadalajara para llegar a Kansas City Wizards. El viento se llevó a Bravo, o al menos eso parecía hasta antes de este fin de semana.
El autor de 108 goles en México con el Rebaño y 3 en el Deportivo La Coruña de España, llegó con una sonrisa a Estados Unidos, la cual connotaba cierta falsedad ya que el equipo de sus amores lo había arrojado del tren, por medio de políticas, poca diplomacia o como se le quiera llamar al proceso realizado por Jorge Vergara, Omar no tenía cabida en el conjunto rojiblanco.
Recientemente comenzó la liga estadounidense sin llamar mucho la atención, excepto que esta vez, los titulares arrojaron la imagen del rostro del mochiteco, quien alegremente celebró dos goles ante la versión norteamericana del equipo que lo vio nacer, ni más ni menos que Chivas USA.
No estaban muertos. Nery Castillo, Giovanni Dos Santos, Francisco Fonseca, Omar Bravo, e incluso un Francisco Palencia que se vio ultrajado por el arbitraje este fin de semana, pueden empezar a decir que están alzando una mano que cayó hace tiempo, discretamente, cautelosamente, pero con coraje y con gran ímpetu.
Este es un llamado también a aquellos jugadores que realmente andan un bache, o en el caso de Adolfo Bautista, un hoyo negro y profundo. Todo es posible con perseverancia, ¿quién diría que Duilio Davino regresaría de la MLS para ganar dos campeonatos con los Rayados de Monterrey?, ¿quién diría que Ricardo Osorio superaría tan rápido la falla garrafal en Sudáfrica 2010 que tanto le costó a México?, quien diría… que aquellos que llamamos troncos, hoy tengan una alta posibilidad de volver a ser llamados goleadores.
