Desde que era un niño recuerdo sentarme a ver los partidos de los clubes mexicanos en la copa libertadores, en un inicio, pensaba que la supremacía de los equipos sudamericanos era evidente. Por supuesto, como niño, y con la leyenda de lo que era el Boca Juniors de Bianchi, dejarse llevar por las imágenes, historias y leyendas es muy cotidiano. Bendito Cruz Azul que me hizo recapacitar y darme cuenta que los clubes mexicanos (no todos, eso hay que aceptarlo) pueden pararse al tú por tú con grandes equipos de la Conmebol.Aquella final que perdiera Cruz Azul frente al Boca Juniors me marcó para siempre. No digo que mi corazón esté con el equipo cementero, porque en él no existen más colores que el amarillo y el azul, pero ese partido me demostró contundentemente que los clubes mexicanos son muy capaces de ganar la copa libertadores. La pregunta sigue siendo ¿Cuándo será ese año?
Pachuca ya logró conquistar la copa Sudamericana, antes que los pocos visionarios prohibieran a los clubes mexicanos participar en ella, por lo que el nivel se tiene, tal parece que sólo faltan las ganas de adjudicarse el trofeo libertador. Claro, antes que me comiencen a reclamar estoy de acuerdo con ustedes, las trabas, malos arbitrajes y localismos de parte de la Conmebol son claros, a lo que los equipos mexicanos sólo les queda doblar las manitas y hacer su mejor esfuerzo. ¡Ni modo! No somos de la Conmebol, y por mera posición geográfica, no podremos hacer la hazaña de Australia de cambiar de una federación a otra. Nos van a seguir tratando así, es el final del caso, por supuesto que podríamos poner más condiciones para jugar, pues si recordamos lo que sucedió cuando la gripe porcina en México, que la federación amenazó con retirarse para siempre de las competiciones sudamericanas, la Conmebol de inmediato protestó e hizo que Chivas y San Luis calificaran automáticamente a la siguiente copa en octavos de final. El tema sensible en la mesa es el dinero, y de ese, vaya que el futbol mexicano deja, y bien.
Siendo uno de los países que más contribuye a la Conmebol en la copa libertadores (económicamente hablando), México podría ponerse más moños con los sudamericanos, cosa que reduciría mucho las injusticias que se hacen a estos clubes en Sudamérica, pero hay que ser francos, eso no basta para ser campeón. Ya lo dijo Bianchi alguna vez en la televisión mexicana “Estoy convencido que uno de estos años, un club mexicano va a ser campeón de la copa libertadores” y al momento de cuestionarle por qué no se había dado esta oportunidad, el simplemente respondió “Por mala suerte o falta de ganas, realmente no lo sé”.
¿Qué falta en los equipos mexicanos para coronarse? A mí parecer, solamente son la falta de ganas, el anhelo de verse campeón aún es algo que en la mentalidad de los equipos mexicanos no termina de fijarse. Por supuesto, no es fácil jugar dos torneos, mucho menos tener que viajar grandes distancias que cansan al equipo que aún tiene que jugar la liga el fin de semana. Gajes del oficio, al fin y al cabo, son deportistas y eso es lo que deben aguantar. Esa, al menos para mí, no es una excusa plausible para los clubes.
Estoy de acuerdo con el virrey Bianchi, un equipo mexicano llegará algún día a ser campeón de la copa libertadores, espero que para llegar a ese día no falte mucho, pues quiero celebrar con orgullo y pasión que un equipo mexicano sostenga el trofeo de campeón, a menos que sean las chivas, porque antes de cualquier cosa, en plano futbolístico primero van los colores del club, y si no me lo creen pregúntenle a Diego Maradona cuando sacó del mundial 1990 a Italia en casa del Nápoles, club del astro argentino. Cuando se decidió a patear su penal, el estadio enmudeció y aceptó el gol del ídolo que eliminó a su selección del mundial. Raro, irónico, antipatriota, a fin de cuentas, los colores del club, son los colores del corazón.