Pretextos hay muchos, Cruz Azul conoce un buen número de ellos pero, a todo esto ¿Dónde queda la afición? Aquí, los únicos que sufren de burlas y fracasos son los más fieles seguidores, los que semana tras semana ven a su equipo con un amor de tarde, como diría Benedetti, los que aún van al estadio con ganas de gritar un gol desde el fondo de sus corazones que, al final, terminan destrozados cada semestre porque el equipo, simplemente, no da ese paso que hace falta. Siempre en la orilla, siempre carentes de ese "poquito" que hace tanta fama en un fútbol que se ha quedado estancado en las soberbia de dirigentes y dueños.
Constancia, entre otras muchas cosas como el saber usar la camiseta, el sentir los colores de una institución seria, el ser sabedor de que hay muchas voces que corean tu nombre para que tú, jugador de fútbol, hagas magia en la cancha... No, señores no, eso se ha olvidado, eso se ha olvidado en los campos de La Noria, en los campos de Coapa, en los campos de Verde Valle... eso se ha olvidado en la memoria de tantos equipos en México.
Hoy, se habla poco de esto, hoy la única constante que existe no es, precisamente, la que ya comentamos, sino todo lo contrario, la única constante que se conoce en Cruz Azul es la del "ya merito", ese ya merito que tiene a la afición carente de las vitaminas que enriquecen al fútbol, las vitaminas llamadas campeonatos. Entonces, señor Meza, ¿En verdad el Cruz azul va para cosas grandes este torneo? ¿Acaso lo que vimos contra Atlante es, solamente, un engaño a la afición para darle una emoción distinta?
Ya basta, fútbol mexicano, ya basta de malos partidos, ya basta de querer ser lo que ni de broma seremos en corto plazo, ya basta de malos manejos, de engaños, de fracasos, de tristezas, ya basta, fútbol mexicano de malos tratos a la afición porque, de equipo en equipo, quedarás contaminado y, entonces, el fútbol no será eso, eso que todos amamos.
Foto: Milenio