sábado, 8 de enero de 2011

Con el pie derecho.

Todo comienzo supone una gran dosis de emoción y buenos deseos. Sin embargo, esta emoción va aderezada con el nerviosismo de saber si la aventura a la que nos estamos lanzando arrojará más alegrías que decepciones. Comenzar un nuevo año nos llena de expectativa, pues siempre esperamos lograr todos aquellos “propósitos” que ideamos tan sólo semanas atrás y que esperamos sobrevivan por lo menos un par de meses.

En lo personal, la llegada de 2011 supone para mi un gran reto. No tengo nada por concluir y ninguna deuda que saldar; simplemente muchos proyectos en puerta y el hambre característica de un ganador por lo cual no fue difícil mí elegir sobre qué tema trataría mi primera colaboración en Afición.

No hay mayor reto para un ganador que superarse a sí mismo. A medida que avanzas, te encuentras con gente mucho más talentosa que tú o simplemente con más experiencia, sin embargo un verdadero triunfador sabe que la carrera más complicada no es contra los demás si no contra uno mismo. Voltear hacia atrás y ver una año lleno de logros parecería un panorama abrumador para cualquiera que se atreviera a decir que este año será mejor que el siguiente; sin embargo, para Javier “El Chicharito” Hernández, lo realizado en 2010 parece haber sido tan sólo el espectacular opening de un concierto de Roger Waters, el cuál no sólo promete que lo que acabamos de ver será una experiencia única en la vida, si no que lo que está por venir nos dejará un sabor de boca tan gratificante que no saldremos hablando sólo de él y sus canciones -o sus goles en este caso- si no de nosotros mismos.

Pero, ¿cómo habría el Chicharito de provocarnos tal sensación? Fácil. En tan sólo una semana de 2011 dos goles de Javier han significado los primero dos triunfos del año para su club, el Manchester United. En medio año jugando en la liga Premier ha superado en goles a todos los mexicanos que han militado en Inglaterra en la historia, jugando una significativamente menor cantidad de minutos que cada uno de ellos: Borgetti, Castillo, Franco, Dos Santos, Vela, Salcido y Barrera.

Podría escribir varios párrafos acerca de todas las estadísticas que nos muestran la grandeza del nieto de Tomás Balcazar, sin embargo el argumento que mejor ejemplifica mi punto es que Javier ha unido a la nación en torno al fútbol como muy pocos lo han logrado, pues cuando uno piensa en CH14, no puede dejar de pensar en todo lo que necesitan mejorar nuestros jugadores y nuestro fútbol, pero también nos refleja todo lo que necesitamos mejorar como ciudadanos y sociedad: Mentalidad ganadora, no hacerse chico frente a los problemas y retos, paciencia para esperar su momento, humildad para sentarse en la banca, valor para pararse en la cancha y una soberbia espectacular para intentar los goles que logra.

En la opinión de un humilde servidor, con el año a penas en pañales Javier nos vuelve a dar una lección de vida, pues si me preguntaran cuál es la mejor manera de iniciar un año, sin duda diría que así...como el Chicharito.

Imagen l UEFA

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