domingo, 16 de enero de 2011

El futbol mexicano ¿Es de verdad?

Fecha dos del futbol mexicano y, aunque parezca muy temprano para eso, no se pueden hallar patrones claros que nos definan de una manera u otra, cómo va a ser el desempeño de los equipos a lo largo del torneo. Atlas con dos ganados al hilo y Monterrey con la cuenta en contra. Santos pierde con Pumas que no tuvo refuerzos y calificó en 8vo lugar a la liguilla. El América logra rescatar el empate contra Jaguares, pero bajo muchos problemas. Tras ser goleados, los pupilos del Chelis logran derrotar en casa al actual campeón. Siendo este un torneo de irregularidades de enormes proporciones no me atrevo a decir que el futbol mexicano es de verdad. Con esto por supuesto no quiero decir que los partidos están arreglados, los árbitros se hacen de la vista gorda ante ciertos equipos y, por supuesto, del claro favoritismo en algunas plazas del país ante los equipos locales. Esto va más allá del factor “arreglo”, va más hacia la regularidad, nivel y calidad del futbol mexicano.


Por supuesto podemos señalar muchos factores como los responsables de la “irregularidad” y mal juego de los equipos. Primero y más importante de todos: el sistema de competencia. Dividido en tres grupos en los cuales califican los dos primeros y los dos mejores terceros lugares, la estadística nos indica que seis jornadas buenas son más que suficientes para soñar con la liguilla. Es decir, con ganar (o empatar algunos partidos si es que el acomodo del grupo es demasiado benevolente) 35.29% de toda la temporada te daría (al menos matemáticamente) los argumentos para soñar con la siguiente etapa del torneo. ¡El porcentaje ni siquiera es la mitad! Señalando solamente esto podemos referirnos a un fútbol como falto de atractivo para la competencia y es claro lo que pasa, con un mínimo de dos jornadas ganadas al hilo, aunado de un número de empates y seguido por un grupo cuyos integrantes no rebasan los 20 puntos permite a cualquier club acercarse a la siguiente etapa del torneo, en la cual al menos en teoría sólo deberían estar los mejores. Tal vez el mejor ejemplo de esto sea PUMAS la temporada pasada, que de las últimas cinco jornadas empató uno, perdió dos y ganó dos. Eso le bastó para pasar a la liguilla. Claro que esto no es culpa del club, que bajo los estándares de la competencia se ajusta y puede lograr los objetivos prometidos.

Tras este sistema de competencia, la segunda razón que encuentro son las canteras de los clubes. Por supuesto, no podemos demeritar el trabajo de Chivas, Atlas y otros equipos con los jóvenes. Claro que sin incentivos para la competencia y con el fuerte atractivo de comprar jugadores extranjeros con talento, jóvenes y baratos, la vista de los clubes pasa del talento nacional al internacional. Algunas barreras como el límite de extranjeros en la cancha de juego nos podrían hacer pensar diferente, sin embargo, la comparación del debut de jóvenes (fuera de los minutos obligados por la FMF) contra los jugadores extranjeros que llegan al país, veremos que las segundas son más altas y, al menos en la mente de los dueños, más rentables.

Si este futbol que permite calificar cómodamente, descender bajo una tabla porcentual sin estar sujeto a los puntos en el torneo actual y sin una verdadera producción de grandes jugadores, me atrevo a decir que este fútbol no es de verdad. No hay argumentos para probar que lo sea, no hay pruebas irrefutables. Saltando al ámbito internacional y ver la actuación de Chivas en la Copa Libertadores podríamos dejarnos llevar por el espejismo, sin embargo, hay que pensar un poco en las variables, entrar después de la etapa de grupos, con un equipo descansado gracias al uso de suplentes en el torneo local y también bajo el pobre juego de sus rivales (hasta la final que el Internacional realmente se puso enfrente) no podemos decir que el equipo era de verdad. De igual manera pasa con el América al mando de Luna, remontó al Flamengo y luego quedó en el camino jugando verdaderamente mal. El problema de estos dos equipos: consistencia.

Basta de engañarnos, el fútbol mexicano no es verdadero. La falta de calidad, la irregularidad e inconsistencia de los equipos hace que las probabilidades naturales de cualquier equipo de ser campeón se eleven de una manera exponencial, haciendo que cualquiera de ellos, con tan sólo seis jornadas buenas, tengan verdaderamente una oportunidad para llegar a la siguiente etapa del torneo. Hasta que el sistema de competencia, el hambre de progreso y triunfo de los clubes y el ala protectora de la FMF para el fútbol mexicano con el exterior cambien, no podremos decir que el fútbol producido en México sea real, por más que la FIFA y Joseph Blatter juren y perjuren que la liga mexicana es la 12va del mundo.

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