El fútbol mexicano se ha caracterizado a lo largo de la historia por presentarnos cosas insólitas, detalles curiosos y hechos que realmente los aficionados los describirían con simples palabras de inverosimilitud. Que si reducen los castigos, que si no se toman con seriedad los contratos; que si es injusto el nivel de competencia, entre muchas más cosas en las que la explicación queda a la deriva. Sin embargo últimamente he encontrado una de las más grandes incógnitas que, a mi parecer, rebasan fácilmente a lo anteriormente mencionado, y la cuestión es simple, ¿Por qué algunos equipos de nuestro país se rehúsan aprender de sus propios errores?
Es un síndrome, no sé si sea por orgullo, por terquedad o por ceguera, pero me parece increíble ver como ciertos equipos se aferran a una filosofía que no les ha venido funcionando a lo largo de los últimos años; y el comienzo del torneo Clausura 2011 y la pretemporada me dan la razón una vez más. Tenemos el caso de Necaxa, un equipo que se viene reforzando con las sobras de otros equipos a lo largo de los últimos años lo cual le costó el descenso e increíblemente ¡volvió a hacer lo mismo!... José Antonio Castro, Fernando Salazar, Juan Carlos Silva, Alonso Sandoval; todos ellos jugadores que tristemente eran desechos de sus equipos anteriores.
Por otro lado están los Estudiantes Tecos, Atlante y Chivas, que con refuerzos mediocres (o nulos en el caso del Rebaño) no hicieron nada más que encoger los hombros el torneo pasado, y este torneo nuevamente apuestan por la misma filosofía, lo cual se aceptaría si viéramos que fracasar en un torneo significaría tener éxito en el siguiente. Por ahí decía Albert Einstein “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Están también los que creen transpirar soberbia por gastar dinero para tener buenos jugadores, cuando lo que transpiran es pena. América y Tigres, gastando mucho y haciendo poco. No nos engañemos, la llegada a semifinales de las Águilas el torneo pasado fue un espejismo, tan engañoso como el plantel de los del “Tuca” Ferretti, plagado de estrellas fugaces, sí, aquellas que sólo pasan brillando unos cuantos segundos.
Lo cierto es que hay equipos que tienden a errar pero componen el paso y eso los ha llevado a obtener grandeza en la última década. Monterrey y sus estudiadas contrataciones, Santos y su mirada puesta en el título, Cruz Azul y su interés en reforzar con sólo lo necesario, Toluca y su forma calmada de juego desde hace ya casi 15 años, Pachuca y la experiencia en su columna vertebral. Todos ellos parecen haber entendido el ingrediente secreto: aprender de sus errores pasados. Es cuestión de querer mejorar día a día como equipo y personas, no es cosa de querer mejorar sus bolsillos con billetes en forma egoísta. Esperemos que se den cuenta de esto pronto porque, a la larga, los llevará a caer en un hoyo del cual salir será muy difícil. ¡Saludos al equipo de León, Veracruz y Dorados!
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