Demasiadas quejas para ser la primera jornada del fútbol mexicano. Primero fue Monterrey con la suspensión de Vucetich al estar en desacuerdo con el arbitraje de Jorge Rojas, joven árbitro con apenas 2 partidos de experiencia en Primera División; y luego, para cerrar la jornada dominical, Michel Bauer reprueba lo realizado por José Alfredo Peñaloza, al borde de declarar que "fue un robo" lo sucedido entre América y Pachuca en el Estadio Azteca.
Pero ¿Qué es lo que está pasando con el arbitraje en México? ¿Acaso el nivel de los silbantes no es el adecuado para un fútbol, de por sí, muy polémico? ¿O será que hay demasiados terceros involucrándose en las labores arbitrales, sobre todo cuando el equipo propio se ve en desventaja? Habrá que ser claros en algo y separar, completamente, lo realizado en el terreno de juego, los equipos y, finalmente, los entrenadores, presidentes, dueños o demás autoridades que no participan directamente de las acciones; los llamados "terceros".
Es el caso de Víctor Manuel Vucetich que, incomforme, se acercó al colegiado Jorge Rojas y le expresó su malestar, de igual manera, lo declaró en conferencia de prensa y, justificando su suspensión, mencionó que en ningún momento insultó al silbante como lo dictaba la cédula arbitral del partido que perdiera Monterrey ante San Luis con marcador de 0-2. El técnico mexicano hablaba de criterios distintos pero es aquí cuando aparece el factor del equipo derrotado. Es una verdad, Jorge Rojas tuvo un pésimo encuentro al perdonar expulsiones claras en las entradas de Basanta y de jugadores potosinos, de igual manera. Monterrey, al ser el equipo perdedor, fue el que protestó las decisiones arbitrales, siendo unilaterales, lo que, al momento, mantiene a Vucetich suspendido tres semanas con el equipo rayado, esperando lo que se pueda solucionar en la apelación presentada por Jorge Urdiales, presidente del Club Monterrey.
La misma cuestión el domingo, y para cerrar la primera jornada del fútbol mexicano, la derrota de las águilas del América ante el Pachuca caló hondo en la personalidad de Michel Bauer al romper al directivo en palabras como "fue un robo (lo sucedido en el partido)" ante los dos goles anulados al equipo azulcrema que, a la postre, significarían la primera derrota del cuadro de Coapa. ¿Cuál es el común denominador? En efecto, la queja del equipo derrotado. Es una verdad, Pachuca no hizo el mejor juego que se le ha visto pero, de igual manera, América jamás encontró el correcto tránsito del balón hasta la portería de Calero, al menos no en jugadas consideradas legales por Peñaloza.
Las primeras dos situaciones que van más allá del terreno de 120 por 70, dos decisiones que se arreglarán y discutirán con escritorios y firmas, y no, precisamente, con la garra y la entrega que debería caracterizar a un equipo de fútbol. Una vez más, la razón por la cual nuestro fútbol no crece; hay puntos negativos por ambas partes, La Comisión Disciplinaria al no hacer el mejor trabajo con la calidad de los silbantes y, más grave, la intromisión de dirigentes en cuestiones que hablan de un mal fútbol por sus equipos, las llamadas "patadas de ahogado". Factores que al juntarse nos dejan ver, una vez más, que nuestro fútbol está manejado con "las patas" y no precisamente por el juego de 11 contra 11.
Fotografía: Medio Tiempo
