Sudáfrica 2010 nos dejó una selección española campeona, un conjunto uruguayo sorpresivo y una decepción más para México entre muchas otras cosas que captaron la atención del mundo entero, sin embargo, creo que lo más innovador que vimos fue un simpático pulpo a quien le ponían enfrente dos urnas con las banderas de los países que iban a enfrentarse y el seleccionaba una, que a la postre, se convertía en la selección triunfadora del partido en disputa. Este cefalópodo era Paul, un animal marino que se ganó el cariño de la gente.
Todo comenzó como una coincidencia en la Eurocopa 2008 cuando predijo al campeón, pero poco a poco terminó convirtiéndose en el platillo típico de cada portal deportivo. Con el transcurso de los días, la fama de Paul creció y creció, producto único de la mercadotecnia y de la coincidencia. Muchas personas culminaron diciendo que este singular pulpo era el elegido de dios, sí… ¡Ridículo!
Pero eso no fue lo peor, cuando desafortunadamente muere este cefalópodo, el mundo le rindió tributo para que una vez más apareciera en todas las portadas, ¡patético!, ni los premios a mexicanos son tan reconocidos. No conformes con eso, en Inglaterra salieron a decir que era Paul era un héroe y que por eso le pondrían su nombre a una calle… ¡Lamentable!
Recientemente la mercadotecnia cierra con broche de oro. El hacer creer a la gente que Paul era privilegiado llega a tal magnitud que le harán lo que sólo se le hace a las verdaderas personas que aportan algo a la sociedad… ¡Un monumento! Caray, si eso logra hacer la mercadotecnia, ¿qué no logrará hacer al momento de que necesite desviar la mirada de los aspectos importantes del deporte?
Llámenme amargado, escéptico, incrédulo; pero siento que está de más todo lo que hacen por ese pulpo. ¿Y las cosas que merecen un verdadero monumento, como la selección de España, Lionel Messi o Xavi Hernández? O simplemente un monumento a los que aún practican el fair play o a aquellos que se rehúsan a dejar morir el Joga bonito. He ahí la verdadera importancia.
El monumento al pulpo Paul… lamentable, increíble, inverosímil; simplemente… ¡Ridículo!
Fotografía | Blumuneando
